viernes, 18 de marzo de 2011

Al abrigo, Juan José Saer

Un comerciante de muebles que acababa de comprar un sillón de segunda mano descubrió una vez que en un hueco del respaldo una de sus antiguas propietarias había ocultado su diario íntimo. Por alguna razón --muerte, olvido, fuga precipitada, embargo-- el diario había quedado ahí, y el comerciante, experto en construcción de muebles, lo había encontrado por casualidad al palpar el respaldo para probar su solidez. Ese día se quedó hasta tarde en el negocio abarrotado de camas, sillas, mesas y roperos, leyendo en la trastienda el diario íntimo a la luz de la lámpara, inclinado sobre el escritorio. El diario revelaba, día a día, los problemas sentimentales de su autora y el mueblero, que era un hombre inteligente y discreto, comprendió enseguida que la mujer había vivido disimulando su verdadera personalidad y que por un azar inconcebible, él la conocía mucho mejor que las personas que habían vivido junto a ella y que aparecían mencionadas en el diario.
El mueblero se quedó pensativo. Durante un buen rato, la idea de que alguien pudiese tener en su casa, al abrigo del mundo, algo escondido --un diario, o lo que fuese--, le parecía extraña, casi imposible, hasta que unos minutos después, en el momento en que se levantaba y empezaba a poner en orden su escritorio antes de irse para su casa, se percató, no sin estupor, de que él mismo tenía, en alguna parte, cosas ocultas de las que el mundo ignoraba la existencia. En su casa, por ejemplo, en el altillo, en una caja de lata disimulada entre revistas viejas y trastos inútiles, el mueblero tenía guardado un rollo de billetes, que iba engrosando de tanto en tanto, y cuya existencia hasta su mujer y sus hijos desconocían; el mueblero no podía decir de un modo preciso con qué objeto guardaba esos billetes, pero poco a poco lo fue ganando la desagradable certidumbre de que su vida entera se definía no por sus actividades cotidianas ejercidas a la luz del día, sino por ese rollo de billetes que se carcomía en el desván. Y que de todos los actos, el fundamental era, sin duda, el de agregar de cuando en cuando un billete al rollo carcomido.
Mientras encendía el letrero luminoso que llenaba de una luz violeta el aire negro por encima de la vereda, el mueblero fue asaltado por otro recuerdo: buscando un sacapuntas en la pieza de su hijo mayor, había encontrado por casualidad una serie de fotografías escandalosas que su hijo escondía en el cajón de la cómoda. El mueblero las había vuelto a dejar rápidamente en su lugar, menos por pudor que por el temor de que su hijo pensase que el tenía la costumbre de hurgar en sus cosas. Durante la cena, el mueblero se puso a observar a su mujer: por primera vez después de treinta años le venía a la cabeza la idea de que también ella debía guardar algo oculto, algo tan propio y tan profundamente hundido que, aunque ella misma lo quisiese, ni siquiera la tortura podría hacérselo confesar. El mueblero sintió una especie de vértigo. No era el miedo banal a ser traicionado o estafado lo que le hacía dar vueltas en la cabeza como un vino que sube, sino la certidumbre de que, justo cuando estaba en el umbral de la vejez, iba tal vez a verse obligado a modificar las nociones más elementales que constituían su vida. O lo que él había llamado su vida: porque su vida, su verdadera vida, según su nueva intuición, transcurría en alguna parte, en lo negro, al abrigo de los acontecimientos, y parecía más inalcanzable que el arrabal del universo.
Juan José Saer

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miércoles, 16 de marzo de 2011

Texto para segundo año C

El relieve y sus formas:
Soporte físico de las actividades humanas

La superficie terrestre ofrece variadas formas, tanto en sus porciones continentales como en sus espacios submarinos. Estas variadas formas se conocen como relieves.
Los procesos formadores y transformadores del relieve responden a las fuerzas internas y externas.
Las fuerzas internas comprenden, por un lado, dos grandes movimientos: los plegamientos orgánicos, que se destacan por provocar el ascenso y descenso de bloques, como ocurrió hace millones de años cuando América Central se encontraba sumergida y ascendió, actuando como “puente” natural entre América del Norte y América del Sur. También abarcan el fenómeno denominado vulcanismo, que es el proceso de ascenso a la superficie del magma o materia incandescente procedente del interior de la tierra a través de grietas y/o volcanes, y los movimientos sísmicos (temblores y terremotos), que son producto del acomodamiento de materiales, que componen la corteza terrestre, en formaciones montañosas muy nuevas, como ocurrió en América Central, en Japón y en la ciudad de Los Ángeles (California, EE. UU.).
Las fuerzas externas se encargan de modificar, desgastar, nivelar las formas del relieve de modo continuo y simultáneo. Los procesos climáticos influyen en la formación del suelo, en el desarrollo de la vida vegetal y animal, en el drenaje de las aguas superficiales y subterráneas. En el caso de la disgregación mecánica, la fractura de las rocas se explica por las variaciones diurnas de la temperatura. Durante el día, las rocas se dilatan (la temperatura es elevada) y por la noche se contraen (la temperatura es muy baja). En consecuencia, se fracturan. Este fenómeno es característico de zonas desérticas o áridas.
La erosión es el desgaste producido por la fuerza del agua o del viento. Cuando las lluvias son excesivas, los ríos se desbordan y aceleran procesos de desgaste del terreno por donde se desplazan.

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jueves, 10 de marzo de 2011

Técnica de estudio: el cuadro sinóptico

Después de la lectura comprensiva (subrayado de ideas principales y secundarias) se pueden relacionar las ideas mediante un diagrama. Este se denomina sinopsis y se trata de una clasificación por niveles. En el cuadro sinóptico se pueden emplear llaves, corchetes, flechas, etc. Permite realizar clasificaciones de conceptos mediante un grado de generalidad decreciente que admite establecer una secuencia entre ellos.

Pasos para su realización:

• Identificar y subrayar las ideas principales
• Distribuir las ideas subrayadas en un cuadro de modo que comience con el tema del texto, continúe con las ideas principales y de ellas se desprendan las demás ideas que le siguen en importancia.
• Construir de izquierda a derecha colocando en la parte izquierda los conceptos más generales que incluyen a otros más específicos y que se anotarán a su derecha.
• No consignar largas explicaciones sino oraciones unimembres

Ventajas:

•Hace visible las relaciones entre las ideas.
•Contribuye a desarrollar la capacidad de síntesis.
•Es útil para hacer repasos porque de un solo golpe de vista brinda toda la información sobre el tema

Actividad 1: El mito
El mito es un relato de hechos en los cuales personajes extraordinarios realizan acciones sobrenaturales. En un principio, los mitos fueron transmitidos oralmente de generación en generación, y luego, los recopiladores hicieron las versiones escritas que llegaron hasta nuestros días. En los mitos, la narración se inscribe en épocas lejanas e imprecisas, en las que los mortales interactúan con las divinidades como si estas fueran figuras casi comunes. El espacio en el que habitan los dioses se diferencia del que ocupan los mortales, pero muchas veces los personajes suelen desplazarse de un lugar a otro.
El mito es esencialmente un relato de carácter religioso y trata de explicar el origen del hombre, la creación del mundo y las leyes de la naturaleza. Existen diferentes clasificaciones. Algunos, teniendo en cuenta el tipo de personajes, los dividen en: mitos divinos, protagonizados por dioses, y mitos heroicos, protagonizados por héroes. Otros investigadores, en cambio, consideran que los mitos tratan sobre la naturaleza, por lo tanto, los dividen según los temas en mitos del sol, del cielo, del mar, del fuego, etc.
Los más conocidos son los que pertenecen a la cultura griega y a la romana. La colección de mitos pertenecientes a un pueblo o a una cultura determinada se denomina “mitología”.

Los personajes
Los protagonistas de los mitos son los dioses, los semidioses y los héroes. Los primeros se caracterizan por ser inmortales y poderosos. El dios principal de la mitología griega es Zeus, llamado Júpiter en la mitología romana. Los sentimientos y los comportamientos de los dioses se parecen mucho a los de los humanos: sienten celos, envidia, y algunos son muy vengativos, como Juno. Se relacionan a diario con los mortales a quienes favorecen o perjudican de acuerdo con sus preferencias, sin importar si son justos o no. Cada uno de los dioses gobierna sobre un aspecto de la realidad (la guerra, la fertilidad, el mar).
Los semidioses son los hijos de un dios con un mortal, como fueron, por ejemplo: Teseo, Perseo o Hércules.
Los héroes, por su parte, son hombres extraordinarios que sobresalen por alguna característica que los diferencia de los demás mortales.
Otros personajes mitológicos son las divinidades menores, como las ninfas, los seres fabulosos (mitad hombre, mitad animal) y los monstruos o animales feroces.

Actividad 2: Paleolítico y neolítico

Dentro de la Prehistoria se distinguen dos grandes etapas. El Paleolítico, que es la más antigua, y el Neolítico, que se inicia hace 10.000 años. Dentro de cada una de estas dos se distinguen otras subetapas pero lo que nos interesa ahora es señalar las diferencias que existen entre estos dos períodos de la historia de la especie humana.
Una de las diferencias más importantes reside en los medios de subsistencia y alimentación. Duranteel Paleolítico los hombres vivían de la caza que era responsabilidad de los hombres y de la recolección de frutas y grano. Esto es, los hombres del Paleolítico eran recolectores y cazadores. El Neolítico, por el contrario, empieza cuando los hombres se convierten en agricultores y ganaderos, y aprenden a obtener sus alimentos mediante el cultivo de la tierra y la domesticación de algunos animales como ovejas o cabras.
Otra diferencia tiene que ver con el modo de vida. Durante el Paleolítico la vida se desarrollaba en grupos pequeños de doce a veinte individuos que ocupaban un cierto territorio, y aunque eran capaces de construir viviendas artificiales como cabañas, no residían en ellas de forma estable y vagaban de un lado a otro en busca de alimentos. En otras palabras: eran grupos nómades. En el Neolítico los seres humanos construían ya viviendas permanentes y se establecieron de forma fija en un determinado lugar geográfico. Esto es, los hombres se hicieron sedentarios.
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